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La ubicación de Ronda en un promontorio rocoso le ha conferido a lo largo de la historia un marcado valor estratégico y defensivo. En época musulmana se localizaba la Medina Musulmana, claramente delimitada tanto por la barrera natural que supone la garganta excavada por el Guadalevín como por las propias murallas de la ciudad.

De la importante cerca amurallada conservada debemos destacar la puerta de Almocábar situada en el sector sur de la medina, construida en el siglo XIII y reestructurada en el periodo de Carlos V. Esta puerta toma su nombre de la palabra “Al-maqabir“, cementerio, por estar cerca de la necrópolis principal extramuros, según costumbre islámica. Fue una de las puertas principales de acceso a la ciudad y daba entrada al Barrio Alto, actualmente del Espíritu Santo y a la medina musulmana.

A mediados del S. XVI, se le añadió otro cuerpo de acceso en su parte delantera de planta cuadrangular y con puerta principal almenada de estilo renacentista, consistente en un arco de medio punto en piedra, sobre el que figura un gran escudo real sostenido por el águila imperial.

Otro hito importante de la cerca amurallada se localiza en el sector este de la Ciudad: las murallas y puertas de la Cijara. Este área se compone de una doble línea defensiva que albergaba los arrabales islámicos de Ronda, donde se localizaban los Baños Árabes.
Por último, destacar en el sector Oeste de la ciudad, las murallas de la Albacara, cuya función era defender áreas productivas de la ciudad (molinos) y albergar el ganado en caso de riesgo.

En este sector se localizan otras dos puertas de acceso a la medina: la puerta denominada del Cristo o de los Molinos y la puerta del Viento.