Solemne Via Crucis Penitencial

Solemne Via Crucis PenitencialLa década de los cincuenta había marcado el resurgir cofradiero de nuestra Ciudad. Se habían superado las dificultades económicas que llevan consigo la puesta en funcionamiento de las mismas y casi todas las actualmente existentes habían logrado alcanzar el desfile procesional.

Los misterios de la Pasión y Muerte del Señor en los pasos procesionales habían contribuido a acentuar el fervor cristiano de la oración del Vía Crucis. Cada Parroquia, en los Viernes de Cuaresma, celebraba su rezo en los cultos matutinos o vespertinos y los fieles seguían con devoción las catorce Estaciones del mismo.

En el año 1966 se creó la Unión de Cofradías. Al llegar la Semana Santa, como quiera que el Martes Santo no había Estación alguna de Penitencia, D. José Parra, Consiliario de facto de dicha unión, propuso a su Junta de Gobierno la celebración del Vía Crucis por las calles de la población.

La idea parecía buena, porque, al mismo tiempo, serviría de preparación a la celebración del Triduo Sacro del Jueves, Viernes y Sábado Santos. Había que fijar el itinerario y establecer la localización de las Estaciones.

La configuración del Conjunto Histórico de nuestra Ciudad parecía el escenario más conveniente. El itinerario parte de la Iglesia de Padre Jesús, se dirige por la fabulosa red de calles para llegar a la Colegiata de Santa María La Mayor. La luz de las velas y los rezos invaden con la mayor religiosidad este entorno monumental.

La Cuaresma de 1974 demostró que la devoción del Vía Crucis estaba profundamente arraigada en el corazón de los rondeños. Cerca de quinientas personas acudieron a la cita que, unidos al párroco D. José Parra, hicieron las diversas Parroquias entre sus feligresía.

Años más tarde, convertida la Unión de Cofradías en Agrupación de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Ronda, ésta recibió el encargo de cuidar la organización, logrando un éxito cada vez mayor.

Hoy día pasan cada año de dos mil las personas que, haga el tiempo que haga, bueno o malo, acuden con devoción a esta práctica del Vía Crucis del Martes Santo.