Distancia: 5,8 km 

Dificultad: Baja 

Recorrido: Lineal 

Modalidad: A pie o en bicicleta de montaña

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Para localizar el lugar de inicio lo mejor es desplazarse hasta el Hospital Comarcal de la Serranía. Frente a la entrada principal y cruzando la carretera se pasa al otro lado de la vía férrea a través de un paso subterráneo. En este sitio hallamos una encrucijada de caminos, el más próximo a nuestra derecha y que discurre junto a la vía del tren, es la Cañada Real de Málaga; nosotros debemos tomar el siguiente, que sube acompañado de casas en la margen izquierda, se trata de la Cañada Real de Granada y Córdoba, conocida en esta zona como Calle Santa María. Las necesidades actuales han incidido para que el camino esté asfaltado, aunque al llegar a las últimas viviendas, vuelve a ser terrizo. Desde el punto más alto podremos escudriñar hacia el este varias de las sierras que forman parte de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, como el cancho de la Pepa y el cerro del Viento, entre las cuales pasa la carretera Ronda-Málaga (A-366); los Peñoncillos y Sierra Hidalga que se eleva hasta los 1.504 m en la conocida Peineta de la Hidalga. Durante este tramo de llaneo observamos la anchura que llega a alcanzar la vía pecuaria.

Pronto nos topamos con la carretera Ronda-Ardales (A-367), la cual debemos cruzar con muchísima precaución, ya que los vehículos circulan por este tramo a gran velocidad. Al otro lado prosigue el camino, otra vez asfaltado y en constante subida, dejando a un lado y otro, fincas de recreo y pequeñas parcelas de olivares. Tras el repecho la pista se vuelve terriza y vislumbramos la carretera antes mencionada y los amplios campos agrícolas que se desparraman por doquier. Iniciado el descenso obviamos un carril a la izquierda y después pasamos junto a la finca Viña la Rubia. Por la zona es frecuente encontrar a corredores y ciclistas, cuando antaño eran pastores y arrieros los usuarios de estos caminos públicos. Las fincas colindantes se dedican básicamente al cultivo de cereales, por lo que bien entrada la primavera, el paisaje presenta un cromatismo variado de gran belleza.

En la parte más baja del recorrido tiene su cabecera el arroyo de Espejo, que se desprende a nuestra izquierda en busca de una hilera de altivos chopos, igualmente vislumbramos sobre un promontorio rocoso el poste geodésico llamado de Espejo, a una altura de 757 m. A continuación se nos cruza un camino y seguimos de frente en leve subida, hasta que finalmente afluimos por segunda vez a la carretera Ronda-Ardales. Aquí se ubica el camping El Cortijo. Como dato informativo resaltar que a poca distancia, por la misma carretera en dirección a Ardales, pero en el otro margen se sitúa el camping El Abogao.

De nuevo toca cruzar la carretera, con las mismas precauciones antes indicadas. El carril avanza dócilmente en este tramo, dejando a su derecha a la urbanización de reciente construcción “Hacienda Los Pinos”, y en el otro lado a la estación de servicios Los Pinos. Desde este punto coincidimos con el sendero homologado PR-A 250 Ronda-Arriate. El paisaje cambia y son ahora las encinas y los olivares los protagonistas arbóreos del territorio.

No pasa mucho tiempo cuando llegamos a una bifurcación del camino, el de la izquierda se dirige a la carretera y el nuestro vira a la derecha cortejado por una hilera de eucaliptos que dejan entrever unos viñedos. Antes de descender por la pista, merece la pena otear los grandes encinares que se extienden por las laderas de Sierra Blanquilla y las amplias dehesas, que es un tradicional y respetuoso sistema de aprovechamiento agroforestal y ganadero, propio de la cultura mediterránea, pero en franca regresión. Por el contrario, cabe destacar la expansión que está experimentando el cultivo de la vid, lo que propicia el florecimiento de la industria vitivinícola en nuestra comarca, con la elaboración de unos caldos muy reconocidos en los principales mercados del sector. Igualmente, pero más cercano vemos el puente de la Ventilla, por donde pasa el antiguo trazado de la carretera.

Descendemos durante un corto trecho hasta afluir a otro carril que también es vía pecuaria, en este caso se trata del Cordel del Camino de los Pescadores. Enfrente vemos la entrada a la finca de los Aguilares, donde se emplaza una de las numerosas bodegas rondeñas. Retomamos nuestro camino a la izquierda hasta situarnos sobre el puente de la Ventilla. Podemos descender hasta su base por cualquiera de los senderos que parten de sus taludes. Abajo descubrimos el manantial que da vida al arroyo de la Ventilla y un amplio llano despejado de vegetación que antaño acometió la función de descansadero-abrevadero para los ganados y ganaderos que transitaban por las vías pecuarias que aquí confluyen. Hoy día es un paraje muy visitado por los naturales del lugar como zona de ocio y esparcimiento. Finalizamos en este lugar la excursión, aunque existe la posibilidad de retomar el sendero PR-A 250 que circula paralelo al arroyo de la Ventilla, y que se interna en un cañón jalonado de fragosa vegetación, destacando los quejigos y la típica vegetación riparia, con sauces, chopos y olmos.